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15-10-26

El packaging está entrando en una nueva etapa en Europa. Reducir materiales innecesarios, mejorar la reciclabilidad, incorporar contenido reciclado y avanzar hacia modelos de reutilización ya no son únicamente objetivos voluntarios de sostenibilidad: forman parte del nuevo marco regulatorio europeo.

El Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases establece nuevas reglas para los envases comercializados en la Unión Europea y para la gestión de los residuos de packaging.

Entró en vigor el 11 de febrero de 2025 y se aplica con carácter general desde el 12 de agosto de 2026, aunque muchas de sus obligaciones se introducirán progresivamente durante los próximos años, con 2030 como uno de los principales horizontes para el sector.

Este nuevo marco, conocido como Packaging and Packaging Waste Regulation (PPWR), busca transformar la manera en la que se diseñan, producen, utilizan y gestionan los envases en Europa.

Pero ¿qué cambia realmente con la PPWR y qué deberían empezar a revisar las empresas que fabrican o utilizan packaging?


01. ¿Qué es la PPWR?

La PPWR sustituye progresivamente al marco europeo anterior basado en la Directiva 94/62/CE y establece requisitos que abarcan todo el ciclo de vida de los envases: desde su diseño y fabricación hasta su reutilización, recogida, clasificación y reciclado.

Su ámbito es amplio. El Reglamento se aplica a todos los envases introducidos en el mercado de la Unión Europea y a todos los residuos de envases, independientemente del material utilizado o del tipo de packaging.

Esto incluye, entre otros, envases de venta, envases colectivos y packaging de transporte.

El objetivo de fondo es claro: generar menos residuos, utilizar los materiales de forma más eficiente y favorecer que los recursos permanezcan durante más tiempo dentro de la economía circular.

02. Menos packaging y mejor dimensionado

Una de las ideas centrales de la PPWR es evitar el packaging innecesario.

A más tardar el 1 de enero de 2030, los fabricantes o importadores deberán garantizar que los envases se diseñan de forma que su peso y volumen se reduzcan al mínimo necesario para mantener su funcionalidad.

La normativa también pone el foco en determinados elementos cuyo objetivo sea únicamente aumentar la percepción del tamaño del producto, como dobles fondos, dobles paredes o capas innecesarias.

Esto puede traducirse en cajas más ajustadas al producto, estructuras más ligeras y una revisión general de la cantidad de material utilizada.

El espacio vacío también entra en la ecuación. Para determinados envases colectivos, de transporte y de comercio electrónico, la PPWR establece límites al porcentaje de espacio vacío.

En otras palabras: el right-sizing del packaging será cada vez más importante.

03. La reciclabilidad pasa a formar parte del diseño

La normativa establece que los envases comercializados deberán ser reciclables y desarrolla un sistema para evaluar su comportamiento desde el punto de vista del reciclado.

A partir de 2030, y conforme se desarrollen los criterios técnicos previstos por la regulación, esta evaluación estará vinculada al concepto de Design for Recycling (DfR) o diseño para el reciclado.

Esto supone un cambio importante de enfoque.

Ya no basta con pensar qué ocurre con un envase cuando llega al final de su vida útil. La capacidad de reciclarlo debe empezar a considerarse desde la propia fase de diseño.

Materiales, estructuras, componentes, etiquetas, cierres y sistemas de unión pueden formar parte de esa reflexión.

04. Más contenido reciclado en los envases de plástico

La PPWR establece porcentajes mínimos de contenido reciclado procedente de residuos postconsumo para determinadas categorías de packaging plástico, con objetivos que comienzan a aplicarse hacia 2030 y aumentan de cara a 2040.

Los porcentajes no son iguales para todos los formatos. Por ello, la regulación diferencia, entre otros, entre determinados envases sensibles al contacto fabricados principalmente en PET, otros envases sensibles al contacto, botellas de bebidas de plástico de un solo uso y otras categorías de packaging plástico.

Por tanto, cada empresa deberá analizar qué requisitos concretos corresponden a sus materiales, formatos y aplicaciones.

05. Reutilización y refill: otra pieza de la economía circular

La normativa también impulsa la reutilización y el refill en determinadas categorías de envases.

Existen objetivos específicos para determinados formatos y actividades, entre ellos algunos envases de transporte, agrupación y bebidas.

Los requisitos, porcentajes y excepciones varían según el tipo de packaging y su uso, por lo que no existe una única regla aplicable a todos los casos.

Para determinadas empresas, esto puede implicar revisar no solo el diseño del envase, sino también la logística, los sistemas de retorno, el almacenamiento o los procesos de manipulación.

06. Nuevas reglas de etiquetado e información

La PPWR también busca facilitar que consumidores y operadores identifiquen mejor los materiales y sepan cómo gestionar los envases una vez utilizados.

El Reglamento contempla un sistema armonizado de etiquetado relativo a la composición de los materiales y establece un calendario progresivo para su implementación.

También prevé el uso de soportes digitales, incluidos códigos QR, en determinados casos relacionados con información sobre reutilización, separación o composición.

Por tanto, el rediseño del packaging no será únicamente físico. La información que acompaña al envase también tendrá un papel cada vez más importante.

07. ¿Qué significa la PPWR para los procesos de packaging?

Una caja más ligera, un nuevo cartón, una estructura con contenido reciclado, un formato right-sized o una solución reutilizable pueden modificar las condiciones del proceso. En adhesivado, por ejemplo, pueden cambiar la temperatura, la cantidad de adhesivo, la posición del cordón, el patrón de aplicación, la velocidad de producción o la resistencia de la unión.

Por eso, la transformación del packaging puede exigir algo más que sustituir un material por otro. Puede requerir pruebas, ajustes de proceso, nuevas configuraciones, retrofits, sistemas de control y medición o la integración de nuevas soluciones en la línea. 

El reto es industrializar el cambio: conseguir que el nuevo packaging funcione en producción con la fiabilidad, la calidad y el ritmo que necesita cada aplicación. 

Eso obliga a mirar el proyecto de forma más amplia: qué cambia en el envase, qué impacto tiene sobre el proceso y qué adaptaciones son necesarias para llevar el nuevo concepto a producción. 

Cuando cambia el packaging, ¿está preparado también el proceso productivo para acompañar ese cambio? 

08. Meler como partner tecnológico en la transformación del packaging

La PPWR regula los envases y los residuos de envases. El papel de Meler en este nuevo escenario no es certificar el cumplimiento del envase, sino acompañar a fabricantes de packaging y usuarios finales cuando la evolución de un material, un formato o un sistema de envase obliga a revisar la forma en la que ese packaging se lleva a producción. 

La experiencia de Meler en proyectos reales de transformación del packaging permite abordar estos cambios desde una perspectiva de proceso. En algunos casos, el reto puede ser trabajar con un nuevo material; en otros, adaptar el patrón o la posición del adhesivo, mantener la calidad de la unión a otra velocidad, reducir consumos o incorporar mayor control sobre la aplicación. 

09. La optimización del adhesivo

La relación de Meler con este nuevo escenario es diferente: ayudar a los fabricantes a optimizar sus procesos de adhesivado y utilizar los recursos de manera más eficiente. 

La tecnología FOAM aborda el ahorro de adhesivo mediante la mezcla de un adhesivo hot melt con un gas, generalmente nitrógeno. La estructura expandida permite aumentar el volumen y la cobertura utilizando menos adhesivo que en una aplicación convencional para una misma zona de contacto entre dos sustratos. 

Por su parte Splitter plantea el ahorro desde la optimización del disparo. 

En aquellas aplicaciones donde es viable, este generador de patrones sustituye el cordón continuo por una aplicación punteada e intermitente. El usuario define fácilmente el porcentaje de ahorro deseado desde la pantalla táctil y el sistema calcula de forma automática el patrón óptimo en tiempo real. 

El objetivo es cuestionar una práctica habitual que a menudo se asume por defecto simplemente porque funciona: ¿es realmente necesario aplicar un cordón continuo en esa aplicación?

En paralelo, el fusor MICRON+ ECO traslada esta filosofía a la eficiencia energética integral del proceso de fusión y bombeo.

Gracias a su depósito cilíndrico de baja masa metálica, su aislamiento avanzado y la fusión bajo demanda, minimiza las pérdidas térmicas y el consumo eléctrico. Aunque la eficiencia energética de un equipo fusor no constituye un requisito directo de normativas de envases como la PPWR, encaja de pleno en una estrategia industrial sostenible orientada a optimizar el uso de recursos y reducir la huella de carbono.

El punto de partida nunca debe ser reducir adhesivo a cualquier precio, sino comprender qué exige realmente cada proceso y dónde existe un margen de optimización sin comprometer la resistencia ni el rendimiento del pegado. 

10. PPWR: un cambio que va más allá de 2026

La aplicación general de la PPWR desde agosto de 2026 no significa que todos sus requisitos entren en funcionamiento el mismo día.

El Reglamento establece un calendario progresivo que se extiende hacia 2030, 2035, 2040 y años posteriores, mientras la Comisión Europea continúa desarrollando actos delegados, actos de ejecución y criterios técnicos necesarios para concretar algunas de sus obligaciones.

Para fabricantes y usuarios de packaging, el momento actual es, por tanto, una oportunidad para empezar a revisar.

  • Revisar materiales.
  • Revisar formatos.
  • Revisar cuánto se utiliza.
  • Revisar qué puede simplificarse.
  • Y revisar también los procesos que permiten fabricar cada envase.

Porque, más allá del cumplimiento normativo, una de las ideas que deja la PPWR resulta especialmente relevante para la industria: utilizar mejor los recursos empieza por entender cuánto necesitamos realmente.

11. FAQS

PPWR son las siglas de Packaging and Packaging Waste Regulation. Es la denominación utilizada para referirse al Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases.

El Reglamento entró en vigor el 11 de febrero de 2025 y se aplica con carácter general desde el 12 de agosto de 2026. Muchas de sus obligaciones tienen calendarios posteriores, especialmente a partir de 2030.

La PPWR afecta a los envases comercializados en la Unión Europea y a los residuos de envases. Las obligaciones concretas dependen, entre otros factores, del papel de cada operador económico, del tipo de envase, del material y de su aplicación.

La PPWR establece que los envases introducidos en el mercado deberán ser reciclables y desarrolla criterios de diseño para el reciclado y niveles de rendimiento que se aplicarán progresivamente. El Reglamento también contempla determinadas excepciones.

Sí. Meler cuenta con experiencia en proyectos reales en los que la evolución de materiales, formatos o sistemas de packaging ha requerido adaptar el proceso de adhesivado y su integración en la línea de producción. 

Su aportación puede abarcar desde pruebas y adaptación de parámetros hasta sistemas de control y medición, retrofit e integración de nuevas soluciones. El objetivo es ayudar al cliente a trasladar el cambio de packaging a producción, manteniendo la fiabilidad, la calidad y el rendimiento que requiere cada proceso. 

Algunos ejemplos son: soluciones de film de papel sobre bandeja de producto como alternativas al plástico, el concepto de packaging Self-Ready, bandejas cónicas para fruta, las aplicaciones de paletizado, film de papel para el recubrimietno de revistas… 

Contenido actualizado en octubre de 2026. Esta información tiene carácter divulgativo. Para determinar las obligaciones aplicables a un envase, producto o actividad concreta debe consultarse el Reglamento (UE) 2025/40 y, cuando sea necesario, contar con asesoramiento técnico o jurídico especializado.

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